Flores diminutas para unas importantes plantas del Cretácico de Teruel

Las angiospermas o plantas con flor dominan actualmente casi todos los ecosistemas terrestres (excepto los polares). Hoy en día, son las plantas más comunes en parques y jardines, en la agricultura y en las zonas verdes del planeta. Pero esto no siempre fue así. Los fósiles encontrados en yacimientos paleobotánicos en Teruel nos ayudan a comprender la historia evolutiva de las plantas.

A través del registro fósil sabemos que, durante la mayor parte de la historia de la Tierra, los tipos de vegetales dominantes no fueron las plantas con flor. Las plantas con flores o angiospermas empezaron su desarrollo a partir del Cretácico Inferior, hace unos 140 millones de años. Las primeras angiospermas eran de pequeño tamaño, y ocupaban las zonas cercanas a los cauces fluviales y ambientes lacustres que sufrían oscilaciones periódicas del nivel del agua. Estos ambientes no eran aptos para el desarrollo de otros tipos de plantas como helechos, coníferas y otras gimnospermas. Sin embargo, hace unos 100 millones de años (al final del Cretácico Inferior). algo cambió y propició la expansión y diversificación acelerada de las plantas con flores. En este contexto temporal, los yacimientos paleobotánicos turolenses están aportando datos muy valiosos sobre estas plantas con flores primitivas, dando lugar a interesantes contribuciones científicas sobre la evolución de este grupo vegetal.

Fósil de Alcainea con hoja, tallos e inflorescencias en conexión anatómica.

Así, en un nuevo artículo publicado recientemente, se definen dos nuevos géneros de plantas fósiles (además de otro morfotipo de hojas) pertenecientes a la familia Chloranthaceae. Ésta es una de las familias de angiospermas más primitivas, procedentes de los depósitos de finales del Cretácico Inferior de la provincia de Teruel. Los registros de granos de pólenes y flores fósiles pertenecientes a la familia Chloranthaceae son relativamente comunes en los depósitos del Cretácico Inferior a nivel mundial, ya que durante esa época estas plantas estaban distribuidas por todo el planeta. Sin embargo, hasta el momento sólo existían unas pocas citas relativas a hojas fósiles cretácicas que se pudieran asignar tentativamente como pertenecientes a esta familia.

Hoja completa de Alcainea y peciolos de otras hojas unidas a un nodo de un tallo.

Inflorescencias en espigas de Alcainea con multitud de flores diminutas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este estudio se describen, por primera vez, las hojas, tallos y flores en conexión anatómica de plantas fósiles de esta familia, definiéndose un nuevo género con el nombre Alcainea, en honor a la localidad turolense de Alcaine (donde se encontraron los fósiles estudiados). La conservación de los restos es excepcional, ya que normalmente los elementos anatómicos de las plantas no se encuentran en conexión, sino que suelen aparecer aislados. Por ello, en el caso de los fósiles de Alcaine, parece que las plantas que produjeron los restos vivirían muy cerca de donde fueron enterrados, en las orillas de un estanque próximo a un cauce fluvial que estaría cercano a la costa cretácica turolense.

El nuevo género Alcainea presenta tallos de donde las hojas nacen en pares opuestos desde nudos situados a intervalos regulares. Estas hojas presentan márgenes con dientes pronunciados que terminan en una glándula, que en las plantas actuales de la misma familia es utilizada para la eliminación del exceso de agua dulce en la planta, lo que indicaría que las plantas de Alcaine se habrían desarrollado en un ambiente con alta humedad ambiental. Por otro lado, las inflorescencias asociadas se distribuyen en ramilletes (denominados espigas en este caso) que nacen de las axilas entre el tallo y los peciolos de las hojas, y las flores eran muy simples y diminutas (con una longitud de entre 2 y 3 mm), caracteres todos ellos iguales a los que poseen sus parientes actuales. Hoy en día, los representantes de este tipo de plantas angiospermas están restringidos sólo a cuatro géneros, que sobreviven en ambientes tropicales y subtropicales húmedos en las costas continentales e islas del Pacífico Sur e Indico, en la Cuenca Amazónica y en Centroamérica.

Hojas de Todziaphyllum con márgenes aserrados y con dientes terminados en glándulas (cabezas de flechas negras).

 

El estudio morfológico y filogenético de los fósiles de Alcainea y de las hojas de otro género también nuevo (género Todziaphyllum) procedentes del mismo yacimiento de Alcaine, y su comparación con los géneros actuales de estas mismas plantas, indican que el patrón morfológico y estructural de esta familia de angiospermas primitivas apenas ha cambiado en los últimos 100 millones de años, con lo que los descendientes actuales de esta familia de plantas se podrían considerar como auténticos fósiles vivientes.

El artículo se ha publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Systematic Palaeontology, que es la publicación principal del Museo de Historia Natural de Londres, y en él han participado investigadores españoles de las universidades de Zaragoza, Vigo y de la UNAM en México, suizos (universidad de Zúrich) y norteamericanos (universidades de California y Texas), y durante las correspondientes labores de campo se contó con la inestimable ayuda y colaboración del Ayuntamiento de Alcaine y de sus habitantes así como del Parque Cultural del Río Martín.

Puedes descargar el artículo aquí, la cita completa es: Luis Miguel Sender, James A. Doyle, Garland R. Upchurch Jr, Peter K. Endress, Uxue Villanueva-Amadoz & José B. Diez (2021): Evidence on vegetative and inflorescence morphology of Chloranthaceae (Angiospermae) from the Early Cretaceous (middle–late Albian) of Spain. Journal of Systematic Palaeontology, 18 (24), 2015-2042.

Texto original de Luis Miguel Sender.

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