El primer dinosaurio de España se encontró en una mina de Utrillas

Utrillas tiene el honor, junto a la localidad castellonense de Morella, de ser los primeros lugares de España donde se dieron a conocer fósiles de dinosaurios. El naturalista valenciano Juan Vilanova i Piera (1821-1893) publicó en 1873 un trabajo clásico sobre el estudio de los dinosaurios de España, titulado “Restos de Iguanodon de los lignitos de Utrillas y otro de Morella”. Este investigador tiene un sitio destacado en la historia de la Paleontología española por ser el primer Catedrático de Geología y Paleontología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid y miembro fundador de la Sociedad Española de Historia Natural. Juan Vilanova fue uno de los más fervientes defensores de las pinturas rupestres de Altamira, a pesar de que para muchos de sus colegas españoles no eran verdaderas. Esta historia es fascinante... pero vamos a seguir con el descubrimiento de los primeros huesos de dinosaurios en Utrillas.

La historia comienza al principio de la década de 1870 (desconocemos las fechas exactas), cuando Jerónimo Valduque, médico de Montalbán, envío a Madrid un par de huesos encontrados en una mina de carbón cerca de Utrillas. Carecemos de información sobre qué mina fueron encontrados estos huesos fósiles, pero, sin duda, debían provenir de las que funcionaban a mitad del siglo XIX. Fácilmente se pueden reconstruir los acontecimientos. Un minero, cuyo nombre desconocemos, en su dura labor de extracción de carbón, se percata de la presencia de un objeto singular. Está acostumbrado a observar fósiles de conchas y de troncos que habitualmente aparecen junto al carbón, pero esto era diferente. Se trataba de un hueso fosilizado. La curiosidad de este anónimo minero permitió un descubrimiento que ha pasado a la historia de la Paleontología de Dinosaurios de nuestro país. Pero sigamos con la historia. El minero tuvo el fósil unos días en casa y se lo enseñó a sus vecinos y amigos hasta que llegó la noticia al médico, o bien directamente nuestro minero se lo fue a enseñar. Nos tenemos que poner en la España rural del siglo XIX, en una zona como las Cuencas Mineras, con una pésima comunicación y pocos vecinos con una amplia cultura; sin duda, uno de ellos era Jerónimo Valduque.

Jerónimo se dio cuenta de la singularidad del fósil. Se trataba de un hueso, pero era muy diferente de cualquiera que hubiera tenido hasta ese momento en las manos. En un gesto de humildad que le honra, decidió solicitar la ayuda del paleontólogo Vilanova i Piera. Descocemos si lo conocía anteriormente o si directamente envió los fósiles a la cátedra de Paleontología y Geología de Madrid. Así comenzó el estudio de los dinosaurios españoles y se generó la referencia más antigua conocida (1873) con documentación de los dinosaurios españoles. Juan Vilanova i Piera comunicó a la Sociedad Española de Historia Natural durante la sesión del 5 de febrero de 1873 celebrada en Madrid, el descubrimiento de restos de dinosaurio en Utrillas y Morella. Vilanova describió “dos huesos largos de las extremidades anteriores procedentes del lignito de Utrillas” asignándolos a Iguanodon. Este “iguanodon” de Utrillas pasó a ser, por más de 100 años, el primer dinosaurio español.

Dada la importancia histórica de estos restos, a finales del siglo XX, los paleontólogos Xabier Pereda Suberbiola, de la Universidad del País Vasco y José Ignacio Ruiz Omeñaca, del MUJA y miembro de Aragosaurus, comenzaron la búsqueda de los huesos de Vilanova. Teóricamente debían estar guardados en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, pero tras una exhaustiva búsqueda en sus almacenes, desgraciadamente, no aparecieron los fósiles. Estos huesos largos nunca han sido descritos y tampoco localizados en los diferentes museos de Madrid y Valencia en los que pudieron haber sido depositados. Su búsqueda, sin embargo, no fue infructuosa, ya que dieron con documentación inédita de Vilanova i Piera sobre los fósiles de Utrillas conservados en los Archivos del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Lo más significativo eran dibujos originales de las piezas que, sin duda, iban a formar parte de un trabajo científico más amplio que nunca llegó a publicarse.

 

El paleontólogo castellonense José Royo Gómez (1895-1961) tuvo la oportunidad de estudiar los huesos de Vilanova al comienzo del siglo XX. En sus primeros artículos, Royo Gómez mantuvo la atribución a Iguanodon de los huesos de Utrillas. Posteriormente, los reinterpreto y consideró que pertenecían “a una forma pequeña y quizás nueva”, para terminar asignándolos a un dinosaurio carnívoro de pequeño tamaño. De la misma opinión son los investigadores Pereda Suberbiola y Ruiz Omeñaca, que afirmaron que los "dos huesos largos" citados por Vilanova son, en realidad, los extremos proximal y distal de una misma tibia. El famoso “Iguanodon” de Utrillas que se puede ver en muchos libros de divulgación y en páginas de Internet, en realidad, no lo es.

 

El texto está obtenido de:

Canudo, J.I., Cuenca-Bescós, G., Badiola, A., Barco, J.L., Gasca. J.M., Cruzado-Caballero, P., Gómez Fernández, D., Moreno-Azanza, M. 2009. Los Dinosaurios de las Cuencas Mineras de Teruel. Ed. Aragon vivo, 109pp.

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