Las plantas fósiles de Estadilla, pruebas de un mundo perdido

Los fósiles evocan mundos pretéritos llenos de misterio, con plantas y animales que ya no volverán. Cada yacimiento es una pequeña ventana al pasado que alimenta la curiosidad e imaginación humanas. El yacimiento de La Val, en Estadilla (Huesca), es un enclave singular caracterizado por la diversidad de fósiles vegetales encontrados. Son muchos los secretos que estos fósiles, depositados en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, pueden desvelar. Rafael Moreno Domínguez, que lidera los estudios en este yacimiento, nos revela a continuación alguna de las claves de este hallazgo.

Vista del Barranco de la La Val desde Estadilla.

 

El yacimiento de plantas fósiles de La Val fue descubierto a principios de 2011. Las primeras prospecciones comenzaron en 2012 y las excavaciones terminaron en 2016. El yacimiento se sitúa en el barranco homónimo próximo a Estadilla. Esta pequeña y tranquila localidad se encuentra al pie de la sierra de la Carrodilla, un enclave geográfico que destaca sobre el paisaje cuando se conduce desde Barbastro hacia Graus. La sierra estuvo cubierta por bosques autóctonos de encinas, taladas durante el siglo XIX y principios del XX para la obtención de carbón vegetal. Hoy en día, estos bosques se han recuperado y comparten la sierra con los cultivos locales (históricamente, olivo y vid) y árboles de repoblación, introducidos posteriormente por el hombre. Estadilla no destacó nunca por su paleontología, aunque en las zonas aledañas si se han descubierto restos de interés, incluido un ejemplar completo, de Lariosaurus balsami, reptil marino del Triásico de hace 247 millones de años que causó gran expectación en su momento.

Ejemplar de Lariosaurus balsami encontrado en Estada (Autoría: José María Cazcarra; obtenida del MNCN).

 

A modo de contexto geológico, la zona que nos interesa se sitúa en el borde de la cuenca del Ebro con el Prepirineo, dentro ya de las denominadas sierras Marginales donde comienzan los primeros relieves de pertenencia pirenaica. La edad de las rocas que afloran en la región abarca distintas épocas. Las más antiguas corresponden al Triásico medio (247 ma, millones de años). La sierra de la Carrodilla, por el contrario, es mucho más moderna y sus rocas pertenecen en su mayoría al Eoceno medio, hace 48 ma. Durante todo ese tiempo, el mar estuvo muy presente. Las primeras rocas originadas bajo condiciones de tierra firme (de 34 ma) muestran la aparición en la zona de ríos y arroyos que nacían de los primitivos relieves pirenaicos y discurrían hacia el centro de la cuenca del Ebro. En este paisaje fueron apareciendo también pequeños lagos. Es en estas rocas donde se sitúa el yacimiento de La Val, de 25 ma de antigüedad (Oligoceno superior). Los márgenes de esos cursos fluviales antiguos desarrollaron una vegetación de ribera boscosa que, a medida que se aleja de las orillas, pasa a un paisaje formado principalmente por arbustos. La Tierra era entonces un planeta con un clima benigno y uniforme. Pero las selvas que en el periodo anterior poblaban Europa habían ido poco a poco dando paso a una vegetación de clima menos húmedo y cálido, en una tendencia general hacia un enfriamiento a nivel mundial que llegaría hasta nuestros días.

Cartografía geológica 1/200.000 de la zona de Barbastro. Modificada de Moreno-Domínguez (2018).

La Val nos da una idea del paisaje tan diferente al actual que existió en la zona. En la península ibérica son muy escasos los yacimientos de esta edad. Tan solo hay dos equivalentes: As Pontes en La Coruña y San Ferragut en Mallorca. En el resto de Europa, el registro de esta época tampoco es muy rico hasta la fecha. A partir de los restos fósiles encontrados, podemos reconstruir la vegetación y el ambiente en que vivieron, así como el clima en el que se desarrollaron.

En La Val se desarrollaron bosques de ribera, tal y como lo hacen hoy en día en los márgenes de los ríos y arroyos. Se han encontrado flores (ver foto), de afinidad todavía por determinar, muy valiosas por el escasísimo registro. Por otro lado, es importante destacar la presencia de Acrostichum, un helecho hoy en día restringido principalmente a las zonas de manglar de zonas tropicales y subtropicales. En los mismos márgenes de los cursos fluviales crecieron los alisos (Alnus, ver foto), con tal densidad que enlazaban las copas de los árboles de ambos márgenes formando un bosque de galería donde a la luz le costaría alcanzar el suelo. Estos árboles eran capaces de soportar las inundaciones y el exceso de agua, tal y como lo hacen sus parientes actuales. Los sauces (Salix) también estaban presentes, pero colonizando esta vez pequeñas islas o barras de tierra en medio del curso fluvial.

Flores fósiles del yacimiento de La Val.

Hoja fósil de aliso (Alnus) procedente de La Val.

 

A medida que se alejaba de las orillas, el bosque de alisos daba paso a otra vegetación, formada principalmente por árboles de la familia de los laureles (Laurus, Daphnogene), que no toleran las inundaciones. Estos laureles están confinados hoy en día a zonas subtropicales o zonas templadas con alta humedad ambiente. Acompañando a estos árboles, crecían arbustos de otras plantas (como Myrica) y helechos de pequeño porte (Pteridium, Pronephrium), que colonizaban los márgenes y las zonas sombrías y húmedas al pie de los árboles. Algunos de estos helechos viven hoy en día únicamente en zonas subtropicales. Más allá de estos ríos y arroyos, se extendían las llanuras de inundación, algunas de las cuales aparecían surcadas de pequeñas charcas. Los equisetos (Equisetum) y otros helechos (Acrostichum) colonizaban estos terrenos frecuentemente inundados. La Val también muestra la presencia de hojas de pinos (Pinus, ver foto) que muestran la proximidad de áreas montañosas. Se han encontrado restos de piñas y semillas de pino y abeto (Abies), que seguramente serían transportadas por el agua hasta el lugar.

Hoja fósil de pino (Pinus) procedente de La Val.

 

El clima que existió en La Val en aquella época habría sido mucho más cálido y húmedo que el actual, más propio de regiones subtropicales. De acuerdo con los datos obtenidos, la temperatura media anual habría sido de 17ºC, frente a los 12,3ºC actuales para todo el conjunto de Aragón. Las temperaturas medias para los meses más calurosos y más fríos muestran también valores más altos que los actuales: 25,5ºC y 10ºC respectivamente. Estos valores contrastan con los registrados en la actualidad. Las temperaturas contabilizadas en las comarcas del Bajo Ebro (Fraga, Caspe…) son las que se aproximan más al valor medio de los meses más calurosos; hay que tener en cuenta que, junto con el valle del Gualdalquivir, son las zonas más calurosas de la península. Respecto de los meses más fríos, la temperatura más alta en Aragón hoy en día es de 7ºC en la zona central del valle del Ebro, todavía por debajo de los valores obtenidos para La Val.

En cuanto a las precipitaciones, los valores actuales son muy variables dentro de la región de Aragón, siendo las más bajas las que se registran en el centro del valle del Ebro (300-500 mm). En general, 2/3 del territorio está por debajo de los 550 mm de lluvia. Los datos obtenidos del estudio del yacimiento de La Val apuntan a valores de 1480 mm, cifras que solo se encuentran hoy en día en las zonas interiores pirenaicas más septentrionales. Así pues, gracias a la información que guardan los fósiles como pequeños tesoros de la vida pasada, hemos descubierto un clima y un paisaje muy distintos a los actuales. Sin duda, el yacimiento de La Val es uno de esos tesoros.

 

Podéis encontrar el trabajo completo aquí

Texto original de Rafael Moreno Domínguez, modificado.

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