Las minas olvidadas de Teruel

Desde hace un par de semanas, cada jueves hacemos una retrospectiva de la información recopilada gracias a nuestro proyecto de ciencia ciudadana Minas Olvidadas de Aragón. Hoy nos centraremos en las historias de minas y canteras que nos han llegado desde la provincia de Teruel.

Sin duda la minería del carbón en la zona de las Cuencas Mineras es la más conocida. En los años 40 del siglo pasado, la llegada de Eléctricas Reunidas de Zaragoza (ERZ) supuso un cambio en los modos de producción de la zona. Tuvo lugar un potente impulso a la minería y una industrialización relativamente fuerte. María Giménez Prades nos ha contado brevemente la historia de la Central Térmica de Aliaga. Las consecuencias de ese cambio en la base de la economía de la zona están teniendo una importante repercusión hoy en día, con el declive de las energías no renovables.  Es una problemática que da para un amplio debate.

 

Otras historias que hemos recopilado estos días son más desconocidas. Por ejemplo, no mucha gente sabe que algunos de los especímenes más bellos de cristal de yeso se han formado gracias a la actividad minera del carbón que comentábamos más arriba. Los lignitos de la Formación Escucha tienen un alto contenido en sulfuros. Esto supone un grave problema medioambiental (la combustión de esos lignitos libera gran cantidad de azufre a la atmósfera, que es el causante de la lluvia ácida al disolverse en el agua). Pero también permite la cristalización de cristales de yeso verdaderamente vistosos en las zonas aledañas a las explotaciones.

 

Y la minería del carbón no es la única que se ha aprovechado en Teruel. Durante estos días hemos recopilado información sobre las minas de azufre de Libros y la misteriosa mina de plata de Aliaga. Esta última es tanto más extraña por la poca probabilidad de que realmente haya plata en esa localización geológica. En el Museo tenemos pendiente una visita a la zona. También hemos hablado recientemente del aprovechamiento de rocas para la construcción, mencionando la cantera de roca arenisca de Alcorisa. Se trata de una explotación que se ha mantenido activa desde el medievo y cuyos sillares pueden buscarse entre los monumentos más conocidos de esta localidad.
Por último, una de las vertientes más “inesperadas” de la actividad minera en Teruel ha sido la paleontológica. Para aquellos que no lo sepan, el primer dinosaurio descubierto en España se encontró en una mina de Utrillas. Por desgracia, los restos se han extraviado, aunque una ardua labor de investigación consiguiórecuperar los escritos y anotaciones que atestiguaban el descubrimiento. Y no podemos terminar esta nota sin hacer referencia a los yacimientos de preservación excepcional de las mencionadas minas de Libros. A lo largo de la cuarentena hemos hablado largo y tendido de los fósiles tan extraordinarios que se han recuperado allí. Los más famosos son, sin duda, las ranas de libros, algunas de las cuales pueden verse en nuestra exposición permanente. Pero no son los únicos vertebrados conservados en estos materiales. Destaca, como único mamífero, los restos de un castor que hace unos días os retábamos a identificar. Aunque la preservación no es tan buena como en otros fósiles de esos yacimientos (y bien que lo saben las personas que intentaron descifrar la imagen), se trata de un fósil muy interesante, que recupera una pequeña parte de la historia natural de Aragón.

 

Podéis repasar todos los post que hemos ido publicando hasta la fecha dentro de este proyecto aquí.

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